La Vigilia Pascual es considerada la "madre de todas las vigilias". Es una celebración cargada de simbolismo, luz y rituales antiguos que ocurre entre la noche del Sábado Santo y la madrugada del Domingo de Resurrección.
La palabra "Vigilia" significa "pasar la noche en vela". Tradicionalmente, la ceremonia debía terminar antes del amanecer para que el "Aleluya" fuera el primer saludo al sol del domingo.
Se divide fundamentalmente en cuatro partes bien diferenciadas:
1. Lucernario (Liturgia de la Luz)
Todo comienza en total oscuridad, usualmente fuera del templo.
La hoguera: Se enciende un fuego nuevo con el que se prende el Cirio Pascual, que representa a Cristo resucitado.
La procesión: El sacerdote entra a la iglesia oscura con el Cirio, y los fieles van encendiendo sus propias velas de esa llama, simbolizando que la luz de Cristo se expande por el mundo.
Pregón Pascual: Un canto antiguo y solemne que anuncia la alegría de la victoria de la vida sobre la muerte.
2. Liturgia de la Palabra
Es más larga que una misa común. Se leen hasta siete lecturas del Antiguo Testamento y dos del Nuevo (Epístola y Evangelio).
Se hace un recorrido por la historia de la salvación, desde la Creación y el paso del Mar Rojo hasta la promesa de los profetas.
Es el momento en que vuelve a sonar el **Gloria** y las campanas (que han estado mudas desde el Jueves Santo), celebrando finalmente la Resurrección.
3. Liturgia Bautismal
El agua es el símbolo central aquí.
Se bendice el agua de la pila bautismal.
En muchas iglesias, es el momento en que se celebran bautizos de adultos o de niños.
El resto de los fieles renuevan sus promesas bautismales, renunciando al mal y reafirmando su fe, mientras el sacerdote los rocía con agua bendita.
4. Liturgia Eucarística
Es el punto culminante de la noche. Se celebra la Eucaristía de la manera más festiva posible. Es la primera comunión de la Pascua, donde se celebra que Jesús se queda con nosotros a través del pan y el vino.

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